
Preocupación por el aumento de la obesidad infantil
El pasado 4 de marzo, en conmemoración del Día mundial de la obesidad, se dio una voz de alarma sobre el creciente aumento de la obesidad, especialmente en niños.

Por Martin Di Prinzio
Promotor de salud y tec. en epidemiología. UNR
La obesidad tiene estrecha relación con diversas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares. La Federación Argentina de Cardiología (FAC) se sumó a esta causa, destacando la urgencia de tomar conciencia sobre este problema que afecta a millones de personas en el mundo.
De acuerdo con la World Obesity Federation, la prevalencia global de la obesidad continuará su ascenso, alcanzando un 18% en hombres y más del 21% en mujeres. En este contexto, los expertos de la FAC, como el Dr. Jorge Riera Stival, integrante del Comité de Obesidad y Diabetes de la institución, recalcan que la obesidad, que tradicionalmente se mide mediante el índice de masa corporal (IMC), debe ser evaluada de manera más integral, teniendo en cuenta no solo la cantidad de grasa corporal, sino también su distribución. La acumulación de grasa visceral, en particular, está asociada con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y metabólicas.
La obesidad es el resultado de un desequilibrio entre la ingesta de energía y el gasto energético, influenciado por factores genéticos, biológicos, sociales y ambientales. En las últimas décadas, los cambios en el entorno, como el acceso a alimentos ultraprocesados y un estilo de vida sedentario, han sido determinantes en el aumento de la prevalencia de la obesidad. Según estudios, dos de cada tres pacientes con enfermedad coronaria presentan sobrepeso u obesidad, lo que resalta la estrecha conexión entre esta condición y las enfermedades cardíacas.
Uno de los aspectos más preocupantes de este fenómeno es su impacto en la población infantil. La obesidad infantil no solo es un problema estético o de bienestar, sino que está vinculada al desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta. Por ello, la FAC enfatiza la necesidad de implementar programas educativos en las escuelas, que promuevan hábitos saludables, como una nutrición adecuada y la práctica regular de actividad física. El Dr. Riera Stival subraya que la educación temprana en estos aspectos puede tener un impacto duradero en la salud futura de los niños.
Frente a este panorama, la Federación Argentina de Cardiología propone una serie de estrategias para combatir la obesidad y sus efectos negativos sobre la salud cardiovascular. El tratamiento de la obesidad debe comenzar con modificaciones en el estilo de vida, que incluyan una dieta equilibrada, el aumento de la actividad física y el apoyo psicológico. Se recomienda priorizar el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, mientras que se debe limitar el consumo de azúcares y grasas saturadas. La actividad física, por su parte, es esencial, y se sugiere realizar entre 150 y 300 minutos de ejercicio moderado a la semana, combinando ejercicios aeróbicos con entrenamiento de fuerza.
En aquellos casos en los que las intervenciones en el estilo de vida no sean suficientes, existen opciones farmacológicas para el tratamiento de la obesidad. Estos medicamentos, que deben ser prescritos por profesionales de la salud, ayudan a controlar el apetito y mejorar la saciedad, pero siempre deben ser administrados bajo supervisión médica.
La obesidad es un factor de riesgo modificable y una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares, por lo que su abordaje requiere un esfuerzo conjunto entre profesionales de la salud, educadores, instituciones y la sociedad.
Fuente: PRIMERAPLANAROSARIO.COM