
Diego Guelar: “La muerte del Papa es una infeliz coincidencia con la disputa del poder global entre poderosos”
El ex embajador argentino en la Unión Europea, China, Brasil y Estados Unidos estuvo en Rosario.
Por Sergio Roulier para Rosario3
Tras la partida de Francisco, cuestionó: “¿Quién será el misionero que el Papa se atribuía ser?”, al tiempo que vaticinó: “Este cónclave va a ser complicado y con sorpresas”. También trazó un mapa global y se acercó a la política exterior de Argentina

Guelar estuvo esta semana en la ciudad disertando en el tradicional almuerzo de los miércoles del Rotary Club de Rosario. (Alan Monzón)
El ex embajador argentino en la Unión Europea, China, Brasil y Estados Unidos, Diego Guelar, cree que la muerte del Papa Francisco es una “infeliz coincidencia con la disputa del poder global entre poderosos” y la ausencia a partir de ahora de “la voz de los desafortunados” que había asumido el Santo Padre. Ve que el mundo está yendo a la derecha, acecha la extrema derecha, y está preocupado por el riesgo de que el presidente norteamericano Donald Trump concrete su intención de que “lo global esté al servicio de una potencia del mundo”. El ex diplomático sostiene que la política exterior argentina está “mal parada” al no fortalecer al Mercosur y negociar individualmente las políticas arancelarias con los EE.UU. Lo mismo, entiende, que podría suceder con la causa Malvinas.
Guelar estuvo esta semana en la ciudad disertando en el tradicional almuerzo de los miércoles del Rotary Club de Rosario ante una nutrida audiencia y participó de un conversatorio en la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano.

–¿Qué lectura hace desde Argentina de los doce años de pontificado de Francisco?
–Estaba muy involucrado en las pequeñas cuitas domésticas y creo que se equivocó. Tuvimos la percepción que estaba metido en la interna, que nombraba a (Juan) Grabois, primero se peleó con los Kirchner y después se arregló con Cristina. Nos hicimos un Papa a medida de nuestra grieta. Pero él participó de eso y terminó siendo una víctima, por eso no pudo venir durante su pontificado. Terminó siendo un exiliado como el General San Martín, quien al querer volver le ofrecen las conducciones del partido unitario y del federal también y es donde dice no desenvaino mi sable en lucha fraticida y se tiene que volver. Francisco se metió en la grieta y como ocurre en Argentina, que más allá de la intencionalidad o de nuestro propio deseo, terminamos siendo víctimas de la grieta.