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Un nuevo aporte a la ciudad desde la arquitectura contemporánea

Ubicado en una cuadra de alta intensidad edilicia y circulación constante, el edificio CRB se presenta con una propuesta sobria pero contundente.

Un nuevo aporte a la ciudad desde la arquitectura contemporánea

Ubicado en una cuadra de alta intensidad edilicia y circulación constante, el edificio CRB se presenta con una propuesta sobria pero contundente.

Por Redacción Primera Plana Rosario

A solo una cuadra del emblemático Bv. Oroño, en Córdoba 2356, se inauguró oficialmente CRB, el nuevo edificio desarrollado por la firma rosarina 3dF, que suma una apuesta arquitectónica innovadora al tejido urbano del centro-oeste de Rosario.

Con una convocatoria cálida y distendida, vecinos, profesionales del rubro, prensa especializada y autoridades locales se acercaron al acto de apertura para conocer de cerca este nuevo exponente de arquitectura contemporánea que combina funcionalidad, estética y una lectura sensible del entorno.

Una propuesta urbana desde lo esencial

Desde el primer vistazo, su fachada de ladrillo visto —una combinación elegante de tonos negros y blancos— deja en claro que se trata de una obra pensada desde el detalle. “Buscamos que el edificio se relacione con su entorno sin dejar de proponer algo nuevo. Que respire ciudad, pero también invite a una vida introspectiva”, explicó Matías Imbern, uno de los socios fundadores de 3dF, durante su discurso.

El ingreso, un hall en doble altura, funciona como una bisagra entre lo público y lo privado. Por la noche, este espacio se convierte en una suerte de faro urbano, una caja de luz que dialoga con la histórica calle Córdoba.

Diseño para convivir

El concepto detrás de CRB gira en torno a la hibridación programática: oficinas, espacios comunes y viviendas de distintas escalas se entremezclan en una lógica integradora. En los niveles inferiores, se ubican lofts y monoambientes, mientras que los pisos intermedios y superiores albergan unidades de uno, dos, tres y hasta cuatro dormitorios, incluyendo pisos exclusivos.

Todos los espacios interiores están orientados hacia un patio central, lo que garantiza luz natural y ventilación cruzada, reforzando la idea de habitar con calidad sin resignar privacidad.

Materialidad que habla

La elección del ladrillo visto como protagonista no es casual. El color negro en la base otorga solidez y anclaje visual, mientras que el blanco en las plantas superiores aporta liviandad y juego de texturas. Las ranuras verticales, dispuestas con criterio climático y estético, aportan ritmo y coherencia a una envolvente que es tan funcional como bella.

La filosofía de 3dF

Desde su nacimiento en 2013, 3dF —integrada por Matías Imbern, Marcelo Mirani, Rodolfo Ferrari y, más tarde, Marcelo Faini— se ha distinguido por desarrollar edificios con identidad propia, lejos de los estándares especulativos del mercado inmobiliario tradicional. Con 12 proyectos finalizados, cinco en ejecución y uno próximo a comenzar, la firma pone especial énfasis en la integración urbana, el diseño cuidado y la creación de valor tanto para quienes habitan como para la ciudad en general.

“Estamos orgullosos del resultado y del proceso que llevamos adelante, a pesar de los desafíos que implicó la obra”, expresó Imbern. “Hoy es el día para celebrarlo con todos ustedes”.

Con este nuevo proyecto, 3dF ratifica su compromiso con una arquitectura que no solo construye metros cuadrados, sino también ciudadanía, paisajes urbanos y formas de habitar más conscientes.

Al cierre del evento, nuestra colega Macarena Ayzemberg conversó con Matías Imbern sobre los desafíos del proyecto, la mirada de 3dF sobre la ciudad y lo que se viene.

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