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Acerca de líderes libertarios. ¿De dónde venimos?

“Es imposible cambiar la realidad haciendo las mismas cosas, porque una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Javier Milei.

Acerca de líderes libertarios. ¿De dónde venimos?

“Es imposible cambiar la realidad haciendo las mismas cosas, porque una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Javier Milei.

Por Hipólito Fernando Ghiglione

De un Estado sustentado en ideas colectivistas, distribuidor de bienes con un criterio que denomina justicia social para lograr, de este modo, igualdad, cuando en realidad es una herramienta utilizada para ordenar las aspiraciones de la gente.

En ese igualitarismo pretende constituirse en hacedor de sociedades felices, porque solo es posible ser feliz si la sociedad es feliz (o, dicho de otro modo, la felicidad es contagiosa).
Este Estado proveedor y asistencialista generó el proceso de degradación económica que todos conocemos, institucionalizando el fraude de los dineros públicos. Pero es en lo moral donde obtuvo los mayores logros: una banalización sin precedentes de la idea del Bien: “robó pero hizo cosas” o “libertad a…” (corruptos), legalizando así antivalores que resultan del condicionamiento del pensamiento crítico, y ya no del convencer a través de ideas políticas.

En este contexto se forman sus dirigentes. Imposible evitar pensar en el aforismo maquiavélico:
“La política no tiene relación con la moral, la política es el arte de engañar.”

¿Dónde estamos?
Al enfrentarnos a la realidad actual, inevitablemente nos lleva a otra pregunta: ¿cómo salimos del “¿de dónde venimos?”? Su contestación ya la anticipamos:
“Es imposible cambiar la realidad haciendo las mismas cosas… con los mismos de siempre.”
Hacia una realidad sin vacíos existenciales.

“Sin libertad se puede ser hombre. Hay hombres esclavos, pero no se puede ser persona. Un esclavo se entrega, una persona se crea”, afirmaba V. Fatone.
Esclavos de los intereses de otros, personas haciéndose mejores.
Es en esa realidad habitada por personas donde se revaloriza mi yo. El colectivismo distorsionó, con su batalla cultural, el concepto natural de interdependencia social por un falso altruismo. Soy yo quien debe mejorar la sociedad con mis actitudes y sueños. Yo debo ser yo en libertad, y mi límite es el libre proyecto de vida del prójimo.

¿Hacia dónde vamos?
Hacia una sociedad en cuya visión el Estado respeta nuestros proyectos de vida sustentados en la libre cooperación, garantizando los ideales libertarios para lograr el bienestar indiscutido que brinda el sistema capitalista.
Y es por, y en, este cambio cultural donde se generan los líderes libertarios, con postulados y principios como:
“Somos todos distintos porque la única igualdad que vale es la igualdad ante la ley”,
“El hombre solo puede ser moral cuando es libre”, y entendiendo que
“La diferencia fundamental entre los libertarios y otras personas no está en el área del crimen privado sino en la visión del rol del Estado.”

Queda claro, entonces, que la libertad es un “no” al falso altruismo postulado por el socialismo, que confunde nuestro concepto natural de interdependencia social. Es el “sí” que naturalmente vivenciamos el que nos permite ser mejores a través del mérito personal y el esfuerzo.
El mérito me valoriza y me incentiva. ¿Es tan así? ¿O hemos olvidado el intento de menoscabarlo cuando, para ser abanderado escolar, se postuló que este honor correspondería al “mejor compañero”?
¡Terribles armas utilizó el socialismo en su batalla cultural!
Es en ese hacerse libre y valorar el mérito donde se encuentra la explicación libertaria.

¡Los nuevos líderes libertarios!
Con una última cita del filósofo:
“No hay nada que hacer para ser esclavo; para ser libre hay que hacerlo todo y, haciéndolo todo, hacerse…”,
con lo que resumimos la esencia y el principio existencial de un líder libertario. Ese quehacer resulta del rechazo a todo lo establecido por el colectivismo. Ese líder propone restituirnos a la centralidad de nuestras vidas y a lo que realmente queremos ser: a mi yo.
Un logro solo posible mediante una batalla cultural.

Admirable jornada la del pasado 19 de noviembre de 2024. Convocados por un decidido y audaz candidato, Javier Milei, los votos libertarios desbordaron en las urnas de todo el país. Desde fuera de la política se había restablecido el derecho a la libertad, pero, sobre todo, nacía una nueva forma de liderazgo en la que confluían profundos anhelos y esperanzas.
Se consolidó un nuevo líder, caracterizado por su decisión y convencimiento, audaz en su enfrentamiento a todo el sistema caduco y corrupto establecido.
Su personalidad carismática explica su trascendencia como referente mundial del liberalismo.

Este 13 de abril, bajo la opción “LIBERTAD o kirchnerismo” y una aparente simple frase “Aleart es Milei”, Juan Pedro resulta ser el candidato más votado en Rosario. Fue un evento con características libertarias, sin ningún lugar a dudas, que necesita ser explicitado.
Un nuevo líder libertario al que también caracterizó su decisión y contagioso convencimiento. Surge otro “fuera de la política”. Periodista observador de nuestra realidad, conocedor profundo de nuestros problemas sociales, demostrado con su presencia y valientes testimonios en los lugares más olvidados y ocultos de nuestra ciudad. Así se “adentró” en nuestra vida cotidiana.

Milei y Aleart: dos idiosincrasias diametralmente opuestas que resultan en actitudes diferentes, pero en un mismo ideario. Esto último podría ser la condición necesaria para sus triunfos electorales, pero no la suficiente.
¿Cómo entender estas vertiginosas apariciones que resultan en aceptaciones masivas, extemporáneas?
Carisma, sin duda, y empatía entendida más allá de lo emocional: un algo mucho más profundo, una revelación interior.
La respuesta se evidencia al entender en qué consiste mi esencia, lo que soy y quiero ser.
Solo puedo ser yo cuando elijo libremente, y en esa elección me identifico solo con los semejantes que atesoran mis ideales.
Y en eso consiste mi voto: me voto cuando afirmo “Yo soy Aleart”.

Fuente: https://PrimeraPlanaRosario.com/

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