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Yo no perdí, hermano, perdiste vos

Me mirás y me decís, con esa seguridad que te vendieron, que solo el kirchnerismo te puede sacar de la pobreza. No, compa, te equivocás.

Yo no perdí, hermano, perdiste vos

Me mirás y me decís, con esa seguridad que te vendieron, que solo el kirchnerismo te puede sacar de la pobreza. No, compa, te equivocás.

Por Marcelo Maini

Yo no cago en un balde. Vivo en una casa de clase media, con luz, agua, cloacas, una calle asfaltada. No me malinterpretes: no estoy nadando en guita. Pero prefiero apretarme el cinturón, pasar hambre si hace falta, antes que arrodillarme por un bolsón que viene con cadenas.

Yo sé cómo termina esa historia: recibiendo regalos, entregando mi dignidad, mi libertad, mi culo a los piqueteros y a los que manejan los hilos desde arriba.

No milito en Libertad Avanza. Milito para mí, para mi futuro, para mi país. Sobrevivo con mi esfuerzo, con lo que gano con mis manos, con mi cabeza, con mi orgullo. Y sí, estoy en contra de todo lo que huela a kirchnerismo, a peronismo, a esa maquinaria de mentiras que conozco de toda la vida. Sus operetas, sus mañas, sus promesas que te envuelven como un abrazo falso mientras te clavan el puñal por la espalda.

Podría haberme acomodado con ellos, ¿sabés? Podría haber dicho “sí, señor” y llenarme los bolsillos a costa de mi patria. Pero no. Porque yo no soy como vos, que te conformás con migajas mientras ellos se llenan de oro.

A primera vista, tal vez me veas y pienses que soy un fisura, un tipo roto como tantos. Pero mirame bien: tengo algo que a vos te falta. Tengo amor por esta tierra, valores que no se venden, dignidad que no se negocia.

Vos te ilusionás con el próximo presidente que te tire un hueso, con el próximo bolsón que te haga olvidar el hambre por un rato. Te emocionás con esos besos de campaña, con esas palabras vacías que te hacen creer que todo va a cambiar. Pero mirá a tu alrededor, hermano: seguís en la misma mierda desde que naciste. Y lo peor: condenás a tus hijos a esa misma vida.

¿Por qué? ¿Por qué sos tan ciego? Decís que “el peronismo y el kirchnerismo son los únicos que piensan en los pobres”. ¡Qué cuento te vendieron! Decís que “Cristina robaba, pero al menos les daba a los pobres”. Y ahí estás, abrazado a un procesado por abuso, festejando con una condenada por chorear, cantando la marcha como si fuera un himno de victoria.

No ganaste nada, compañero. Le gritás a la clase media en la cara: “¡Les ganamos, les rompimos el orto!”, sin darte cuenta de que esa clase media, la que despreciás, salió del barro con sudor y sacrificio. Sin planes, sin AUH, sin descuentos en el bondi. Construyeron este país con trabajo, algo que vos no entendés porque nunca lo viviste.

Perdiste vos, hermano. Perdiste la dignidad, la esperanza, el futuro. Y lo peor es que te creés ganador. Mientras vos cantás en el barro, con el agua hasta el cuello, ellos, los que te usan, se ríen desde sus mansiones. Se cogen a las mejores putas, se compran joyas, viajan por el mundo, manejan autos de lujo, comen y beben lo mejor. ¿Y vos? Vos volvés a tu rancho, a tu miseria, con la marcha peronista en los labios y un bolsón bajo el brazo, pensando que eso es la felicidad.

Cuando termine el festejo, ellos vuelven a sus riquezas. Vos, a tu pobreza. Y en el medio, te convencen de que todos son iguales, de que estás con ellos. Pero no, flaco, no sos igual que estos. Ellos ganan, siempre. Vos seguís perdiendo, y lo peor es que no lo ves. Mirá a tu hijo a los ojos. Mirá tu rancho, tu realidad. Estás en el mismo lugar donde naciste, donde probablemente van a crecer tus pibes si no despertás.

Hoy no ganaste nada. Elegiste otra vez a los que te condenan a esa vida miserable, mientras te venden humo y te hacen cantar. Despertá, hermano. La marcha peronista no te va a sacar del barro. El próximo bolsón no te va a dar dignidad. Hoy no triunfaste. Ganaron los patrones. Vos seguís en el mismo lugar, con la misma miseria, pero con música.

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