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Sol, piel y riesgo: la dermatóloga Florencia Secone explica como cuidarse en cada etapa de la vida

La Dra. Florencia Secone, médica dermatóloga especializada en adultos y niños, advierte sobre los riesgos de la exposición solar, explica cómo identificar señales de alarma y cuidados de la piel.

Sol, piel y riesgo: la dermatóloga Florencia Secone explica como cuidarse en cada etapa de la vida

La Dra. Florencia Secone, médica dermatóloga especializada en adultos y niños, advierte sobre los riesgos de la exposición solar, explica cómo identificar señales de alarma y cuidados de la piel.

Por Myriam Gorvein

La radiación ultravioleta crece año tras año y obliga a replantear los hábitos de exposición solar. Los horarios seguros se acortan, los casos de irritaciones y lesiones aumentan y la prevención se vuelve indispensable. La Dra. Florencia Secone, graduada en la Universidad Nacional de Rosario y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, aporta una mirada clara y didáctica sobre los cuidados necesarios para proteger la piel desde la infancia hasta la vejez.

—¿Cómo describiría el daño que provoca el sol sobre la piel?

 —El sol provoca fundamentalmente fotoenvejecimiento y aumenta el riesgo de cáncer de piel. La radiación ultravioleta A y B actúa de distinta manera según el horario de exposición. No es lo mismo tomar sol temprano que hacerlo al mediodía. Por eso se aconseja evitar el horario pico entre las 10 y las 16. Antes se hablaba de evitar a partir de las 11, pero ahora el rango se amplió porque la radiación es cada vez más intensa. Además, el daño se acumula desde que somos chicos hasta la edad avanzada y con los años, ese daño puede generar mutaciones en la piel y derivar en distintos carcinomas.

—¿Cuáles son los síntomas visibles que deberían motivar una consulta?

—La piel tiene la ventaja de que puede observarse fácilmente. Es importante prestar atención a lunares nuevos, lesiones recientes o lunares que cambian de tamaño o color como así también a los bordes y al grosor. Para eso se utiliza la regla del ABCD: asimetría, bordes, color y densidad. Cualquier cambio en esos parámetros justifica una consulta.

—¿Qué ocurre cuando alguien siente picazón al exponerse al sol y la molestia desaparece al entrar a la sombra?

—A veces algunas personas tienen alergias a la radiación, en este caso pueden sentir picazón o un enrojecimiento exagerado que no coincide con el tiempo de exposición. En esos casos conviene reforzar la protección con filtros físicos, como la ropa. La trama de la tela debe ser densa para filtrar la mayor cantidad de radiación posible.

—¿El color de la ropa influye en la protección?

 —Sí. La ropa clara deja pasar más radiación ultravioleta. Es fresca, pero protege menos. En cambio, los tejidos oscuros y bien entramados hacen que la radiación rebote y no penetre en la piel. Las remeras con filtro UV, muy usadas por los chicos, tienen un entramado grueso similar al neopreno: permiten el paso de rayos, pero en mucha menor cantidad que una prenda común.

—¿Cómo deben cuidarse la piel de un bebé, de un adulto y de un adulto mayor?

—La piel de un bebé menor de un año no está desarrollada por completo, por lo que no debe exponerse al sol. A partir del año puede haber exposiciones breves, siempre en horarios seguros y con ropa UV o protector adecuado.
 En el caso de los adultos mayores la piel se vuelve más fina y sensible, y los vasos capilares se fragilizan. Por eso suelen aparecer pequeños hematomas, pero además  para evitar la radiación es fundamental hidratarse bien y mantener una buena alimentación para nutrir la piel desde adentro.

—¿Cómo elegir el protector solar adecuado?

—No existe un protector solar 100%, porque nada brinda protección total. A partir de factor 30 ya hay buena defensa y la diferencia con uno de 50 no es tan grande. Lo importante es la renovación: cada dos o tres horas. En playa o pileta debe aplicarse cada dos horas por el agua y la transpiración. Es recomendable su uso durante todo el año y en invierno, si no transpiramos, puede renovarse cada tres o cuatro.
 Para bebés los protectores suelen venir directamente en factor 50 y conviene que sean minerales, porque contienen menos químicos. Los protectores minerales generan una capa que refleja la radiación, dejan la piel más blanca y actúan como barrera física. Los químicos, en cambio, absorben la radiación y la transforman en energía.

—¿Qué debe tenerse en cuenta al elegir anteojos de sol?

 —Aunque no soy oftalmóloga, puedo señalar que los anteojos oscuros ayudan a que la radiación rebote, incluso la que proviene de la pileta. Para filtrar luz azul de pantallas existen lentes amarillos o anaranjados, pero no sirven para radiación ultravioleta; para eso se necesita un lente oscuro.
 Es importante evitar los lentes de plástico tipo juguete que usan muchos chicos, porque no garantizan ninguna protección. En caso de necesitar cuidado específico, lo mejor es consultar en una óptica y, si hay problemas de visión, con un oftalmólogo.
Por otra parte hay que tener en cuenta que en la nieve o en la montaña la radiación se incrementa porque rebota en las superficies, por lo que los anteojos adecuados resultan indispensables.

Florencia Secone atiende en Arroyo Seco en Centro Médico Argutti, donde recibe consultas y turnos a través de su página de Instagram. La profesional insiste en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz. Cuidar la piel desde la infancia hasta la vejez ya no es una recomendación estética: es una cuestión de salud.

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