
Pato Herrera: una voz que nació en la infancia quichua del canto santiagueño
En Cosquín, el folklore no solo se canta: también se piensa y se comparte.
Durante el Festival Nacional de Folklore, El Aserradero Bar Cultural abre sus puertas como un espacio alternativo donde la música convive con la reflexión, la formación y el encuentro colectivo.
Dentro de esa propuesta, el domingo 25 de enero a las 19 se realizará la charla abierta “La mujer en el folklore”, una mesa de diálogo que reunirá a mujeres de la música, la danza y la comunicación para conversar sobre trayectorias, territorio e identidad, con una mirada crítica sobre el lugar de las mujeres en el universo folklórico. La actividad será con entrada libre y gratuita, sin inscripción previa, en Avenida San Martín 305.
Una de las voces que atraviesa este eje es la de Pato Herrera, cantora profundamente ligada a la memoria sonora de Santiago del Estero. Su historia con el folklore comenzó muy temprano: a los nueve años ya cantaba junto a sus hermanas en el histórico Alero Quichua, en el programa radial de Sixto Palavecino, un espacio clave para la difusión de la lengua y la cultura quichua.
En 1986 participó en la grabación de un disco de canciones infantiles en quichua y castellano, junto a niñas y niños de Atamisqui y Hoyón Mientras ellos interpretaban las partes en lengua originaria, Pato cantaba las traducciones junto a su hermana y el músico Mono Banegas. Ese mismo año formó parte de otro trabajo discográfico bilingüe, Canciones de Navidad, presentado en el Teatro General San Martín de Buenos Aires.
Entre 1987 y 1988 integró ciclos musicales junto a referentes como Jacinto, Peteco y Juan Saavedra, con presentaciones en teatros y recorridas por escuelas, llevando el folklore a nuevos públicos.
Con el paso del tiempo, su camino artístico se consolidó. Compartió escenarios con Juan Saavedra, participó en diversas producciones discográficas y desde hace casi dos décadas integra el grupo vocal Soles y Lunas, sin dejar de lado su recorrido como solista. También fue parte del grupo musical de mujeres De Soles y Lunas, pionero del cuarteto femenino santiagueño.
Hoy, Pato Herrera es reconocida como una voz de raíz profunda, vinculada a la lengua, la memoria y el canto colectivo. Acompaña a Raly Barrionuevo y, al mismo tiempo, sostiene una búsqueda personal que confirma que el folklore se hereda, se aprende desde la infancia y se resignifica en cada nueva generación.
En Cosquín, donde la música suena de día y de noche, estas charlas abren un espacio necesario: el de la palabra, la escucha y las preguntas que mantienen viva a una tradición en permanente movimiento.